Nada duele más que ver cómo una inversión publicitaria perfectamente buena se desvanece en el agujero negro de Google Ads. Después de gestionar campañas para más de 200 clientes en todas las industrias imaginables, el patrón nunca cambia: las empresas pierden dinero en clics basura porque tratan las palabras clave negativas como una ocurrencia tardía.